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15 de abril de 2018

Ataque a Siria: el que va perdiendo, incita a negociar

Sistema de defensas anti áreas sirias en acción.
Ahora queda bien claro porque Trump no asistió a la Cumbre de Las Américas: era la fecha del ataque contra objetivos estratégicos en suelo sirio. Como yo lo veo, y dejando de lado si en verdad el gobierno sirio utilizó armas químicas, el ataque de EE.UU, Reino Unido y Francia tiene principalmente 2 objetivos: frenar al rival y obligar a negociar.

En primer lugar, pretende obligar al presidente sirio, Bashar al-Assad, así como al presidente ruso, Vladimir Putin, a buscar una solución diplomática al conflicto. El gobierno sirio, hasta los momentos, y con el apoyo de Rusia e Irán, es el virtual ganador de la guerra civil en Siria. Las facciones rebeldes, apoyadas por los tres países que atacaron (EE.UU, Francia y Reino Unido) y otros, han perdido terreno y están a punto de perder la guerra. Ello ha llevado a que 3 países con intereses y políticas diferentes entre sí realicen un ataque conjunto; demostrando que Occidente no está dispuesto a dejar en el poder a al-Assad. Además, la coalición tiene la intención de disfrazar  el ataque como el resultado de una acción multilateral (de varios países) y no unilateral (de un sólo país), lo cual -según la lógica de las potencias- le otorgaría "un poco" más de legitimidad al asunto, a pesar de que en el derecho internacional sólo un ataque puede ser legítimo si es autorizado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que no ocurrió y nunca podría ocurrir, por el poder de veto de Rusia y China). Aunado a ello, el ataque obliga a todas las partes a acudir a las Naciones Unidas, como clásico intermediario, para buscar una salida negociada al conflicto.

En segundo lugar, algo más intolerable que al-Assad permanezca en el poder es el aumento de la influencia rusa e iraní en Siria. Ciertamente, Siria es importante estratégicamente, pero no por sus recursos minerales en el subsuelo (los cuales no son significativos), sino por su ubicación. Para Rusia implica acceso al Mar Mediterráneo, el cual ha buscado intensamente desde el siglo XIX y no lo va a dejar perder así de fácil. Para Irán, Siria es el paso de oleoductos desde suelo iraní hasta territorio europeo; además, Irán prefiere que la fe chiita (al-Asaad es chiita) permanezca en Siria en lugar de la sunita (los rebeldes son sunitas).

En el caso de EE.UU, sigue presente la ironía de aquel candidato cuyo slogan era "Estados Unidos primero", pero que ahora se ve obligado por su círculo interno y el contexto político a intervenir cada vez más en la política internacional. Esto debe tener felices a los críticos de las teorías realistas de las relaciones internacionales. En el caso Siria, se pudo observar la habilidad de Trump como jugador de poker: hace bluff, hace constantes alardes de las cartas que tiene para ganar la partida, con el objeto de intimidar al contrario. De hecho, tenía varios días advirtiendo en público, tanto a Siria como a Rusia, del ataque inminente (por ello las bajas humanas fueron mínimas en el ataque), lo cual viene a demostrar que hay algo que quiere.

Francia, por su parte, bajo el rostro de Emmanuel Macron, no es muy afín al presidente de EE.UU. Sin embargo, comparte sus mismos intereses: quiere impulsar las negociaciones, evitar que los rebeldes sean aplastados y, de ser posible, destronar a al-Assad; pero Francia tampoco tiene intención de desmejorar las relaciones con Rusia. Inclusive, según el mismo Macron y su Canciller, se advirtió a Rusia del ataque[1].

El Reino Unido comparte los mismos intereses de Francia y EE.UU; aunado a ello, y probablemente, tras el Brexit que se consumará próximamente, Reino Unido no quiere perder el liderazgo en Europa y dejárselo todo a Francia y Alemania. Ser parte de la "coalición internacional" permitirá recordar que sigue estando en Europa, que es miembro importante de la OTAN y una potencia militar a tener en consideración.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, también puso de su parte al anunciar que ha vuelto la guerra fría[2], ello con la intención de aumentar el alarmismo y generar un escenario de posible catástrofe mundial, que obligue a las partes a sentarse a negociar.

Tanto en redes sociales, políticos y comentaristas de oficio, señalan que este incidente nos está arrastrando hacia una nueva guerra fría entre Oriente (Rusia y China) y Occidente (EE.UU, Francia, Reino Unido, Alemania, etc) y, muy posiblemente, hacia una tercera guerra mundial; sin embargo, aunque ese es uno de los escenarios posibles, es el menos probable de todos.

El reciente ataque a Siria demuestra, una vez más, que aquel que va perdiendo es aquel que incita a negociar. Putin ya debe empezar a ver a al-Assad como Hitler vio a Mussolini al final de la guerra: un lastre al que se ve obligado a defender.

Notas:
  1. Emmanuel Macron previno a Vladimir Putin sobre el ataque a Siria cuando ya estaba en marcha. Disponible por: https://www.clarin.com/mundo/emmanuel-macron-previno-vladimir-putin-ataque-siria-marcha_0_S1C60PynM.html
  2. Guterres: “La Guerra Fría ha vuelto con venganza”. Disponible por: https://elpais.com/internacional/2018/04/13/actualidad/1523629440_347386.html
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